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2011

Reporte de la presentación de ¡Ai pinchemente!

Sólo para reportar que quien teclea estas líneas no estuvo solo en el numerín que se armó con motivo de la presentación de un libro suyo (¡Ai pinchemente!), la noche del martes 13 de diciembre en el ex Convento del Carmen. Ni en sus sueños más disparatados el susodicho se esperaba una explosión demográfica como la de esa ocasión. El cálculo de algunos de los presentes fue que habría asistido cerca de medio millar de personas que desbordaron el patio y los corredores del ex Convento del Carmen.
No exagero si digo que no conocía al 60 o quizá hasta el 70 por ciento de los concurrentes. Los ejemplares del libro se agotaron muy pronto y el autor (o sea, su seguro servi...lleta) tuvo la sensación de haber firmado unos 200.
Les cuento también brevemente un suceso de lo más extraño, que ocurrió en esa para mi grata pero también agobiante velada. Justo antes de ir a ocupar mi sitio, al lado de quienes harían la presentación del libro: una dama muy propia me pidió, con toda corrección y amabilidad, que le firmara un ejemplar de mi libro. Hasta ahí todo iba bien. Pero de sopetón se me presentó como alguien a quien ¡yo "había atropellado hace algunos años" con un coche, accidente que la dejó "incapacitada durante once meses"! Y por si lo anterior fuera poco, hasta precisó el cruce de las calles y la fecha del atropellamiento.
Tuve que decirle y jurarle, casi sobre el Corán y otros libros sagrados, que tal cosa era absolutamente imposible por la sencilla razón de que yo no manejo ni fumo.
Después, mientras quien teclea estas líneas firmaba a destajo ejemplares del libro y saludaba a amigos, conocidos y sobre todo a personas amabilísimas pero hasta entonces desconocidas suyas, el agobiado autor tuvo en cierto momento la sensación de que era un monje carmelita que había reencarnado en un fantasmal automovilista atropellón, un monje que cuya rutina nocturna tal vez habría sido la de recogerse cada noche en su celda del Convento del Carmen para rogar a Dios por las almas del Purgatorio, por la paz y la fraternidad universales, y para asordinar los famosos 3 enemigos 3 del alma: carne, demonio y mundo.
En conclusión que no fue sino hasta el día siguiente, ya muy avanzada la mañana y luego del tercer café cargado, cuando su servidor comenzó a reponerse del aturdimiento de la víspera: martes 13 de diciembre de 2011.
Agradecido, el monje carmelita de antaño que hogaño atropella señoras elegantes con coches imaginarios y presenta libros ídem en el patio del ex Convento del Carmen, donde lo único real, me consta, era, es y seguirá siendo --¡ojalá!-- per secula seculorum el tequila el Caballito Cerrero, una de las aguas de las verdes matas históricamente mejor destiladas en esta y en otras partes del mundo mundial.

Juan José